Adviento: alegre espera del nacimiento de Cristo

De niño me emocionaba mucho que llegaran mis tíos de Estados Unidos, cuando estaban aquí los momentos alegres eran más alegres, jugaba con mis primos a los encantados y a las escondidas, y qué decir de las comidas tan sabrosas que preparaban en casa de mi abuelita, me gustaba mucho que vinieran porque parecía que con ellos la vida era más bonita de lo que ya era, así que cada año a finales de mayo no dejaba de preguntarle a mis papás: cuándo llegan, cuándo llegan...

ADVIENTO es la alegre espera del nacimiento de Cristo. Y esa emoción que sentía por saber que mis primos iban a llegar debe ser el doble o triple la que el Adviento debe despertar en todos nosotros por esperar a que Jesús venga esta Navidad.

Como sacerdote el Adviento es de mis épocas favoritas, me alegra pensar en lo emocionado que debió de haber estado el Pueblo de Israel por esperar al Mesías, y aunque tardó cientos de años esperaron con paciencia porque sabían que ese Dios que venía llenaría sus corazones de todos esos anhelos que tanto buscaban.

Ahora imagina la oportunidad tan grande que tienes de vivir con tu familia, hijos y amigos, la emoción de que va a nacer nuestro buen Dios. Yo pienso en Jesús ansioso de poder nacer en medio de tu corazón para habitar allí en tu interior y desde dentro de ti transformar toda tu vida. Con sólo escribir estas cuantas palabras me emociono, ¿no te pasa lo mismo? ¡De esto se trata el Adviento, de ilusionarte por el nacimiento de Jesús, por la Navidad!

Emociónate y emociona a tu familia con estas tres acciones:
1. Enciende la Corona de Adviento todas las noches. Coloca la Corona en el centro de tu mesa y cada día por la noche invita a los niños a encender las velas diciendo por cada vela: “Ven, Señor Jesús, ven y nace en nuestros corazones”.
2. Construye poco a poco la cuna del Niño Dios. Una vez que pongas el nacimiento deja espacio para la cuna y cada que comulgues, reces el rosario o hagas una obra de misericordia coloca un pedacito de algodón o heno. Así la camita de Jesús niño estará hecha de buenas obras. Imagina lo a gusto que estará descansando allí.
3. Enciende tu espíritu. La mejor manera de prepararte para la venida de nuestro Salvador es que enciendas tu corazón con lecturas diarias de la Biblia, con el rezo del Santo Rosario y otras actividades que tu parroquia prepare, alista tu espíritu para la carrera donde te encontrarás con Cristo. 

Escribí este artículo porque como sacerdote descubro que Dios hace mucha falta en nuestra vida y quiero transmitirte que vivir emocionado por la venida de Dios vale la pena, cuando tengo muchos problemas me gusta pensar en el Adviento, me pone siempre bien, respiro con calma y pienso: Tranquilo, ya viene Jesús, Él te sanará tus heridas y te dará solución a tus problemas.

Ánimo emociónate, ¡Jesús está por venir!

Atentamente,

Padre Sergio

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